El viento ha llegado a enfriar gran parte de tu masa corporal mientras te sientas y observas a la gente. Te observan. Una canción lenta, soledad en una banca de parque y un extraño en las mismas condiciones frente a ti.
El lugar está lleno de gente pero parece como si no hubiera nada más que la banca sobre la que estás y el farol que se encuentra a unos metros. Una señora pasó con un perro blanco y esponjoso como una nube.
Parece que la banca está flotando sobre el vacío y el poste se alejara; ahora se asemeja a un faro guiando a los barcos que sea aproximan a la costa.
Silencio, mucho silencio. La música se anima, pero es muy tarde. Los recuerdos saltaron y la nostalgia llegó para quedarse hasta el día siguiente. Tal vez más... nunca se sabe.




